INSIDE OUT, el papel de las emociones en nuestro comportamiento.

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jueves, 9 julio, 2020
Aitor Gálvez Belda

Aitor Gálvez Belda

En 2015 Disney-Pixar sorprendió a todos los públicos estrenando la película Inside Out (del revés), una película basada en las emociones para la cual contaron con el apoyo de un grupo de neurocientíficos de la universidad de Carolina-Berkeley. Pero ¿Para qué sirven las emociones? ¿Hay emociones buenas y malas? ¡Quédate y te lo cuento! (Atención, este artículo contiene spoilers).

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que todos experimentamos, y cada persona las experimenta de una forma particular dependiendo de sus experiencias, aprendizajes, cultura o situación en la que se encuentre.

Actualmente no existe consenso científico sobre cuantas emociones existen con exactitud, pero generalmente se suelen señalar 6 emociones básicas que son bastante universales para los primates y para todos los grupos sociales: alegría, miedo, ira, tristeza, asco y sorpresa. Estas emociones no se producen normalmente en su forma aguda, sino tienen formas intermedias. En la película solamente contamos con 5 de estas emociones, alegría, miedo, ira, tristeza y asco, y es por esto por lo que al principio de la película los recuerdos de Riley, la protagonista, sólo son de un color, y, a medida que crece y aprende, los recuerdos presentan mezclas de colores, de manera que podemos diferencias las emociones básicas (agudas) de las emociones secundarias.

El procesamiento central de las emociones empieza siempre con un estímulo, por ejemplo, el olor de una colonia. Este estímulo produce un procesamiento neocortical y subcortical (fundamentalmente por el sistema límbico) y es importante señalar que en este procesamiento los procesos de recompensa son más persistentes que los procesos aversivos, ¿qué quiere decir esto? Que las emociones “positivas” son más duraderas que las “negativas”, y esto tiene dos aplicaciones fundamentales:

  • El aprendizaje por recompensa es más persistente que el aprendizaje por castigo
  • Los recuerdos adquiridos a través de mecanismos de recompensa, asociados a emociones “positivas”, según indica el grupo de Rubin, se recuerdan mejor e incluso se pueden rememorar con la misma intensidad, pero los recuerdos aversivos, asociados a emociones “negativas” no podemos rememorarlos a la misma intensidad que en el momento agudo (salvo en condiciones patológicas). Esto quiere decir que lo que un día te hizo daño te sirvió para aprender, pero nunca podrá hacerte el mismo daño, sin embargo, lo que un día te causó alegría lo hará cada vez que lo recuerdes.

Pero no tiene ningún sentido clasificar las emociones como “positivas” o “negativas”, las emociones son adaptativas y son necesarias. En la película, vemos como Alegría intenta apartar a Tristeza constantemente, ya que considera que la tristeza es mala e innecesaria, para al final darse cuenta de que es tan necesaria como el resto de las emociones. Experimentar emociones “negativas” no es malo, y tampoco nos hace malas personas, es completamente normal y necesario, sin embargo, si puede ser malo el comportamiento que se deriva de estas emociones, como cuando Riley se siente triste y enfadada y decide gritar a sus padres y escaparse de casa.

Las emociones pueden servir para prepararnos para la acción, para dar forma a nuestro comportamiento futuro o para ayudar a regular nuestra interacción social, ya que los seres humanos somos animales sociales. Reconocer las emociones, aceptarlas, aprender de ellas y entender que no hay emociones buenas ni malas, que todas son necesarias, es fundamental para gestionarlas y controlar nuestros comportamientos derivados de ellas.

Referencias:

 Clark, J., Hollon, N. and Phillips, P., 2012. Pavlovian valuation systems in learning and decision making. Current Opinion in Neurobiology, 22(6), pp.1054-1061.

Inside Out. 2015. [film] Directed by P. Docter and R. Del Carmen.

McDonald, S., 2017. Emotions Are Rising: The Growing Field of Affect Neuropsychology. Journal of the International Neuropsychological Society, 23(9-10), pp.719-731.

Rubin, D., Schrauf, R. and Greenberg, D., 2003. Belief and recollection of autobiographical memories. Memory & Cognition, 31(6), pp.887-901.

Schie, C., Chiu, C., Rombouts, S., Heiser, W. and Elzinga, B., 2019. When I relive a positive me: Vivid autobiographical memories facilitate autonoetic brain activation and enhance mood. Human Brain Mapping, 40(16), pp.4859-4871.

Biotalento: Cheyenne Braojos Moleros de Ávila.

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