¿Qué pasa cuando bebemos alcohol?

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jueves, 9 julio, 2020
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¿Sabías que? Algunas poblaciones asiáticas no son capaces de metabolizar completamente el etanol.

El alcohol es un depresor, diurético y un desinfectante, suena genial para ser un compuesto que llevamos consumiendo miles de años -según muestran algunos de los primeros textos escritos y algunos fragmentos de cerámica de China, los seres humanos llevamos consumiendo alcohol desde el 7000 a.C­-.

Hay muchos tipos de bebidas alcohólicas, pero todo el alcohol que consumimos está fabricado a base de etanol.

El etanol se produce por las levaduras que fermentan los azúcares presentes en las frutas y en el grano, estas levaduras se alimentan de estos azúcares y al metabolizarlos liberan etanol (esta no es la única forma de conseguir alcohol etílico, pero sí la más conocida y utilizada). El etanol es una molécula pequeña y muy soluble en agua, características que facilitan su absorción en el intestino, distribuyéndose hacia el resto de órganos y tejidos.

Una vez el etanol pasa a nuestra sangre el órgano que se encarga de procesarlo es el hígado. El hígado, además de estar muy implicado en el metabolismo de nutrientes, también es el encargado de procesar cualquier sustancia tóxica que ingerimos. Alrededor del 90-98% de etanol que consumimos se procesa en el hígado en dos fases. La primera fase involucra una enzima llamada Alcohol Deshidrogenasa (ADH), que descompone el etanol en un compuesto llamado acetaldehído que es en realidad una toxina. En la segunda fase la Aldehído Deshidrogenasa (ALDH) -otra enzima- descompone rápidamente el acetaldehído en acetato que, o se excreta, se usa para construir otras moléculas o se descompone en agua y CO2. Pero esto no es tan sencillo, en determinadas poblaciones asiáticas, sobre todo China, Japón y Corea, muchos individuos carecen de esta enzima, lo cual genera náuseas, sudores y dolor de cabeza instantáneo, entre otros.

ALCOHOL ETÍLICO

Por qué beber nos da sueño

El paso del etanol desde la caña de cerveza – una @domus por ejemplo – hasta el cerebro no es un camino directo, y la velocidad con la que llega depende de varios factores, siendo uno de ellos muy conocido y fácil de controlar: si hemos comido o no

Aproximadamente, el hígado es capaz de procesar una bebida alcohólica a la hora, ¿qué pasa con el resto del etanol? Que llega al resto de órganos, incluido el cerebro. En el cerebro el etanol actúa como un depresor ralentizándonos, esto se produce porque afecta a los neurotransmisores (los neurotransmisores son la manera que tiene nuestro cerebro de comunicarse con el resto del cuerpo), principalmente a GABA, glutamato y dopamina. El etanol aumenta los efectos de GABA, que es un neurotransmisor inhibidor, es decir, disminuye la actividad cerebral, a lo que hay que sumarle que se reduce la actividad del glutamato que es un neurotransmisor excitador, por eso muchas veces cuando bebemos alcohol nos entra sueño. ¿Y la dopamina? Otra vez volvemos a hablar de la dopamina, que en este caso vuelve a estar implicada en el circuito de recompensa, de manera que probablemente nos apetecerá una cerveza más, pero esto tiene un gran componente genético y un gran componente social y cultural.

RESACA Y GARRAFON

Y el día de después ¿qué pasa? Como ya hemos dicho el alcohol deshidrata, esto se debe a que cuando bebemos alcohol se inhibe el funcionamiento de la vasopresina, que es una hormona encargada de la reabsorción del agua mediante la concentración de orina, por eso, cuando bebemos mucho alcohol tenemos mayor necesidad de ir al baño, lo cual conlleva que también se eliminen más sales minerales y otros compuestos importantes. La pérdida excesiva de agua en la orina hace que el cerebro también pierda muchos líquidos, dando lugar a dos de los principales síntomas de la resaca: el dolor de cabeza y la sed.

“Pero las resacas con garrafón son peores” Siento decirte que no, básicamente por un pequeño detalle, el garrafón no existe, de hecho, el último caso que se detectó en el Laboratorio de Salud Pública de Madrid fue en 2012. Lo que conocemos como “garrafón” es alcohol diluido con metanol.

Para metabolizar el metanol la primera enzima implicada vuelve a ser la Alcohol Deshidrogenasa (ADH), la misma enzima implicada en el primera paso del metabolismo del etanol, sin embargo, a diferencia del etanol, el metanol no podemos metabolizarlo tan bien, dando lugar a ácido fórmico, un compuesto que se acumula en el organismo y finalmente alcanza niveles tóxicos que pueden causar ceguera y acidosis metabólica. En caso de sufrir una intoxicación por metanol una de las medidas específicas como antídoto es suministrar etanol, ya que su afinidad por la ADH es 10-20 mayor, de manera que disminuyen los efectos nocivos del metanol. ¿Sigues creyendo que lo que bebiste esa noche fue garrafón o unas cuantas copas de más?

Con esta publicación no animamos al consumo de bebidas alcohólicas y espirituosas, sino al consumo responsable de las mismas.

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