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El caso del hombre que conducía borracho sin haber bebido

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lunes, 29 marzo, 2021

Ayer leí una de esas historias que merecen ser contadas…

En 2011 un adulto joven de 46 años comenzó a experimentar sucesos extraños en su cuerpo, muchos días se despertaba con sensación de sequedad en la boca, dolor de cabeza, cansancio muscular y lagunas sobre lo ocurrido la noche anterior, una resaca de libro, pero con una peculiaridad: no había consumido alcohol el día anterior.

A priori esto puede parecer un tanto sospechoso, y esto era lo que pensaban sus familiares, amigos y esposa, quienes comenzaron a dudar sobre si Nick realmente sufría algo extraño, o si simplemente padecía de alcoholismo y se lo estaba ocultando.

Esto se vio agravado cuando durante un trayecto matutino fue arrestado por encontrarse conduciendo en estado de embriaguez, con una tasa de alcohol en sangre de 200 mg/dL.

El hombre juró a la policía no haber consumido alcohol, sino simplemente haber cenado un perrito caliente acompañado de patatas fritas, pero nadie le creyó, ni siquiera el personal del hospital donde tuvo que ser atendido debido al alto nivel de alcohol en sangre.

La presión ejercida por su entorno fue lo que finalmente hizo que acudiera al centro de salud, donde relató lo que le llevaba ocurriendo desde hace algunos años.

El médico, extrañado, decidió mandarle a psiquiatría, donde le recetaron Lorazepam y fluoxtina, ante lo que parecía un cuadro de ansiedad y depresión. El tratamiento proporcionó una leve mejoría, pero los episodios de confusión y “resaca” posteriores continuaron apareciendo.

5 años después del inicio documentado de lo síntomas, un médico especialista de digestivo del Centro Médico Universitario de Richmond, encontró lo que parecía ser la solución.


Síndrome de Fermentación Automática (ABS)

Los primeros episodios documentados en 2011 ocurrieron tras una lesión traumática en uno de sus dedos, que finalmente se complicó un poco. El gastroenterólogo le preguntó si previamente había tomado algún medicamento fuera de lo convencional, y si no era así qué era lo que había consumido durante ese episodio, la respuesta fue clara y concisa: antibióticos para la infección. El médico ya tenía la pieza que faltaba en el puzle.

El tratamiento pautado fue cefalexina 250 mg oral cada 8 horas durante 3 semanas, el especialsita no dudó ni un segundo, se trataba de un caso lo que se conoce por sus siglas en inglés como ABS: Auto-brawery syndrome (Síndrome de Fermentación Automática), vamos, que era su propio organismo quien lo estaba emborrachando.

La exposición prolongada a los antibióticos utilizados para tratar la complicación de la fractura provocó un cambio en su microbiota intestinal, recordemos que los antibióticos no eligen entre bacterias perjudiciales ni beneficiosas, sino de si estás o no en su espectro de acción.

Esta modificación de la microbiota intestinal provocó un crecimiento anormal de los hongos cándida y Saccharomyces cerevisiae, hasta un 400% más de levadura en el intestino.

¿Qué pasa entonces en el organismo de una persona con ABS?


Yo soy yo y mi microbiota

El alcohol que consumimos está compuesto por etanol, este etanol se consigue por que las levaduras fermentan los azúcares presentes en las frutas y en los granos. Estas levaduras se alimentan de estos azúcares y al metabolizarlos liberan etanol. El etanol es una molécula pequeña muy soluble, y una vez llega al intestino se absorbe con mucha facilidad.

En el cuerpo de este hombre, la elevada presencia de estas levaduras en el sistema gastrointestinal provocaba que cada vez que comía comida rica en azúcares, como aquel perrito caliente acompañado de patatas, se produjese el proceso de fermentación, que terminaba con la liberación de etanol, que era absorbido rápidamente, dando lugar a una borrachera endógena sin necesidad de consumir ni una gota de alcohol, lo cual explicaba los elevados niveles de alcohol en sangre, las lagunas de memoria y las resacas con las que amanecía al día siguiente.

Actualmente se conocen más casos de personas, tanto hombres como mujeres, así como niños y adultos, que padecen de esta enfermedad.

Cuando un paciente es diagnosticado con esta patología, se debe tratar rápidamente con probióticos para intentar restaurar el equilibrio microbiológico en el intestino, y con la ayuda de un nutricionista para pautar una dieta adecuada reduciendo la ingesta de carbohidratos.

¿Conocías este caso?

¡Ah! Y por si habías pensado utilizar esta enfermedad como excusa por si os para la policía, sigue siendo delito.

Si bebes no conduzcas.

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